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El tiempo está viviéndome

(Jactancia de quietud - Luna de enfrente) Jorge Luis Borges.


Silencio. Aislamiento. Tan necesarios a la hora de tomar decisiones. Ver qué es lo importante además de lo urgente. Silencio y aislamiento que anticipan algo pero no sabemos qué. El tiempo corre. Lento, pero implacable. ¿Será la calma que precede la tormenta? ¿Una pausa obligada que nos permita reflexionar serenamente? ¿Un paréntesis para potenciar la posibilidad de ayudar y de articular?


Desde la política se gestiona la emergencia pero pareciera escucharse una sola voz: a veces, esa voz peca por demasiada ligereza y otras, por excesos injustificados.

Necesitamos que se acerquen propuestas constructivas y superadoras.

Dónde está la voz de los ciudadanos cautos, demócratas y republicanos?

Por qué no funciona el Congreso de la Nación? Qué les impide sesionar? Estamos ante una emergencia nunca antes vista. Debiéramos estar trabajando "a toda máquina” para adaptarnos a la pospandemia.

El Senado pidió a la Corte aval para sesionar de forma remota solo para tratar el obsoleto proyecto de Máximo Kirchner. Un “impuesto extraordinario a la riqueza”, que busca socavar y amedrentar la capacidad de quienes tienen capacidad de dar una respuesta solidaria y productiva.

El Consejo Económico y Social debiera estar funcionando ya, con figuras de la oposición, con profesionales independientes, con notables.

El derrumbe de la economía conduce a una situación en la cual las energías económicas se paralizan, el bienestar de la población se reduce y las injusticias sociales se profundizan. Tratemos de encontrar la forma de convertir el trabajo, el esfuerzo personal, el ahorro y la inversión en actividades rentables.

La actividad privada NO debe ser coptada por el populismo.

Identifiquemos qué rubros sí funcionan/funcionarán. Veamos de garantizar los derechos de propiedad y trabajo, de preservar la libertad de mercado y de proteger la competencia. Entendemos que ya hay varias iniciativas de distintas Universidades, de ONGs y de Instituciones que están “pensando y elaborando" propuestas y alternativas.

Qué esperamos para juntarnos e intentar un consenso?

Mientras tanto, basadas solamente en el sentido común, nos permitimos compartir estas simples sugerencias. Tal vez puedan resultar el puntapié inicial para ponernos en movimiento.

El país necesita tomar medidas en forma urgente.


1. Es imprescindible mantener el empleo. ¿Y si sacamos ideas de la “Kurzarbeit” alemana: asistencia/puente para crisis coyunturales?

El Estado asume parte del salario para que el empleador pueda reducir la jornada laboral, sin anular puestos de trabajo.

La financiación para esto puede surgir de:

• un fondo creado con aportes de funcionarios de los tres poderes,

• fondos incautados por la justicia de la corrupción, lavado de dinero, narcotráfico,

• aportes de los entidades financieras mundiales.

Dar calma y volver a producir. Esta debiera ser la consigna.


2. Las grandes empresas/fortunas podrían:

• Apadrinar y ayudar a productores regionales, eligiendo libremente de los listados hechos por entidades del agro. Serviría para garantizar la producción de alimentos y mantener a los pequeños productores en pie.

• Colaborar con pymes/industrias necesarias para el funcionamiento de nuestro país. Desarrollo y reconversión de proveedores. Hoy las automotrices podrían estar fabricando respiradores.

• Pensar en el desarrollo de computadoras/notebooks, teléfonos para aquellos que todavía no los tienen. Esto facilitaría las clases virtuales. Y encontrar la forma de asegurar wifi libre para todos. Hoy la conectividad marca la diferencia entre poder estudiar o no. Poder trabajar desde casa o no.

• Pasar del ensamblado a la producción real de hardware.

• Incentivar el mayor desarrollo de energías renovables, aplicando estándares de la ciencia en la producción petrolera, reduciendo los gases de efecto invernadero y armando proyectos de infraestructura verde, que crearían mayor cantidad de empleos y una mejor asistencia. Creemos que estas medidas son bastante más “sanas" que la creación de un impuesto a la riqueza administrada por el Estado.


3. Alcemos la vista.

Taiwán elaboró un programa que permitió el crecimiento de regiones/ pueblos.

OTOP: "One Town, One Product”, que contribuyó al desarrollo de las industrias locales. Este concepto tuvo su origen en el plan OVOP de Japón: “One Village, One Product”.

El programa está centrado en la comunidad que sirve como impulsora para el desarrollo económico regional. Los productos incluyen alimentos, productos creativos y artesanales, de alta tecnología, actividades rurales, gastronomía, entre otros. Hoy, un total de 286 pueblos han logrado tener éxito con sus productos locales. Por citar algunos: la cerámica de Yingge, computadoras ACER, las telas teñidas de Chungliao.

En Argentina cada municipio debiera identificar recursos y abocarse a una producción puntual. Varias localidades en nuestro país ya han encontrado una fortaleza que los ha hecho crecer. Villa Paranacito, en Entre Ríos: Capital Nacional de Carrozas Náuticas; Coronda en Santa Fe: Capital Nacional de la Frutilla; Villa Allende, Córdoba: Capital Nacional del Golf; San Fernando, Buenos Aires: Capital Nacional de la Náutica; Paso de la Patria, Corrientes: Capital Nacional del Dorado son algunos ejemplos.

Tal vez sea el momento para que cada municipio trabaje en su fortaleza.


4. El virus no hace diferencias: ataca a todos por igual. Las medidas económicas dispuestas para paliar la pandemia sí hacen diferencias.

• Se olvidaron de incluir en el decreto de tarjetas de créditos, a las tarjetas financieras que emiten empresas NO reguladas por el BCRA dejando a los consumidores económicamente vulnerables, más expuestos y quedando rehenes en situación de emergencia.

• Lamentablemente la mayoría de las PYMES no puede acceder a los créditos blandos que se anunciaron. Habría que “liberar” la obligatoriedad de requisitos difíciles y democratizar el acceso al crédito en tiempos de pandemia. ¿Cómo?

• Facilitando y flexibilizando el acceso al Crédito Blando en cada provincia, otorgado por el Gobierno Nacional.

• Bajando impuestos distorsivos.

• Postergando el pago de impuestos provinciales para las sociedades unipersonales y monotributistas de todas las categorías.

• Creando créditos provinciales, sin tasa de interés o a tasa muy baja, para el pago de salarios, alquileres comerciales y a proveedores.

• Observando y adaptando qué acciones se lanzan en otros países, como la línea de crédito directa que acaba de establecer el Banco Gubernamental de Desarrollo, KFW, de Alemania, para las medianas empresas sin previo análisis y con cobertura estatal del 100% del riesgo. El crédito se puede utilizar para la adquisición de bienes de capital, equipamiento y para los gastos corrientes como salarios y alquiler.


5. Pensamos que para crecer necesitamos un cambio cultural relacionado con aquellas decisiones olvidadas.

• Patentar nuestras invenciones de la ciencia y la tecnología.

• Invertir en investigación y desarrollo (I+D). Solamente los países que invierten más del 1% de su PBI en I+D tienen posibilidades de crecimiento.

• Fomentar un trabajo conjunto público/privado para enaltecer, proteger y hacer rentables nuestras innovaciones e investigaciones. Crear el círculo virtuoso que se retroalimente.


6. Debemos buscar e incentivar la cooperación internacional y en especial, la regional. La grandeza está en la comunión y en la interacción con el otro. Trabajemos junto a los demás Estados contra esta epidemia global, basados en los principios de proporcionalidad y razonabilidad en las medidas. Recordando que, incluso ante la situación de necesidad y urgencia, que justificaran tener que suspender derechos o establecer medidas coercitivas, deben prevalecer siempre los requisitos que exige el Derecho Internacional de temporalidad y legalidad.


Don Enrique Shaw, empresario humanista ejemplar, debiera inspirar al empresariado hoy. Nos decía:

“Sembrar esperanza.

Ver la realidad.

Renunciar al beneficio aparente del momento.

Ser puente entre quienes conocen el problema y el ‘sumergido’ que piensa en su problema inmediato”.


Estamos convencidas de que no hay peor gestión que la que no se hace. "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”, Madre Teresa de Calcuta.

Mercedes Moreno Klappenbach

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